Лопе де Вега – El perro del hortelano / Собака на сене (страница 4)
estaban por acostar.
ANARDA: De noche se altera el mar
y se enfurecen las olas.
FABIO: ¿Quieres quedar sola?
DIANA: Sí,
salíos los dos allá.
FABIO: ¡Bravo examen!
OTAVIO: Loca está.
FABIO: Y sospechosa de mí.
DIANA: Llégate aquí, Dorotea.
DOROTEA: ¿Qué manda vuseñoría?
DIANA: Que me dijeses querría
quién esta calle pasea.
DOROTEA: Señora, el Marqués Ricardo,
y algunas veces el Conde
Paris.
DIANA: La verdad responde
de lo que decirte aguardo
si quieres tener remedio.
DOROTEA: ¿Qué te puedo yo negar?
DIANA: ¿Con quién los has visto hablar?
DOROTEA: Si me pusieses en medio
de mil llamas, no podré
decir que, fuera de ti,
hablar con nadie los vi
que en aquesta casa esté.
DIANA: ¿No te han dado algún papel?
¿Ningún paje ha entrado aquí?
DOROTEA: Jamás.
DIANA: Apártate allí.
MARCELA: ¡Brava inquisición!
ANARDA: Crüel.
DIANA: Oye, Anarda.
ANARDA: ¿Qué me mandas?
DIANA: ¿Qué hombre es este que salió?
ANARDA: ¿Hombre?
DIANA: Desta sala, y yo
sé los pasos en que andas.
¿Quién le trajo a que me viese?
¿Con quién habla de vosotras?
ANARDA: No creas tú que en nosotras
tal atrevimiento hubiese.
¿Hombre, para verte a ti,
había de osar traer
crïada tuya, ni hacer
esa traición contra ti?
No, señora, no lo entiendes.
DIANA: Espera, apártate más,
porque a sospechar me das,
si engañarme no pretendes,
que por alguna crïada
este hombre ha entrado aquí.
ANARDA: El verte, señora, ansí,
y justamente enojada,
dejada toda cautela
me obliga a decir verdad,
aunque contra el amistad
que profeso con Marcela.
Ella tiene a un hombre amor,
y él se le tiene también,
mas nunca he sabido quién.
DIANA: Negarlo, Anarda, es error.
Ya que confiesas lo más,
¿para qué niegas lo menos?