Лопе де Вега – El perro del hortelano / Собака на сене (страница 6)
me pide solo un cabello
para atarlos, porque estén
en su pensamiento quedos,
mas ¿para qué me preguntas
niñerías?
DIANA: Tú, a lo menos,
bien te huelgas.
MARCELA: No me pesa,
porque de Teodoro entiendo
que estos amores dirige
a fin tan justo y honesto
como el casarse conmigo.
DIANA: Es el fin del casamiento
honesto blanco de amor.
¿Quieres que yo trate desto?
MARCELA: ¡Qué mayor bien para mí!
Pues ya, señora, que veo
tanta blandura en tu enojo
y tal nobleza en tu pecho,
te aseguro que le adoro,
porque es el mozo más cuerdo,
más prudente y entendido,
más amoroso y discreto,
que tiene aquesta ciudad.
DIANA: Ya sé yo su entendimiento
del oficio en que me sirve.
MARCELA: Es diferente el sujeto
de una carta en que le pruebas
a dos títulos tus deudos,
o el verle hablar más de cerca,
en estilo dulce y tierno,
razones enamoradas.
DIANA: Marcela, aunque me resuelvo
a que os caséis cuando sea
para ejecutarlo tiempo,
no puedo dejar de ser
quien soy, como ves que debo
a mi generoso nombre,
porque no fuera bien hecho
daros lugar en mi casa.
Sustentar mi enojo quiero;
pues que ya todos le saben,
tú podrás con más secreto
proseguir ese tu amor,
que en la ocasión yo me ofrezco
a ayudaros a los dos,
que Teodoro es hombre cuerdo
y se ha crïado en mi casa,
y a ti, Marcela, te tengo
la obligación que tú sabes,
y no poco parentesco.
MARCELA: A tus pies tienes tu hechura.
DIANA: Vete.
MARCELA: Mil veces los beso.
DIANA: Dejadme sola.
ANARDA: ¿Qué ha sido?
MARCELA: Enojos en mi provecho.
DOROTEA: ¿Sabe tus secretos ya?
MARCELA: Sí sabe, y que son honestos.
DIANA:
Mil veces he advertido en la belleza,
gracia y entendimiento de Teodoro,
que, a no ser desigual a mi decoro,
estimara su ingenio y gentileza.