Лопе де Вега – El perro del hortelano / Собака на сене (страница 26)
de todas las que servimos
a la Condesa, soy yo.
MARCELA: En la prisión que me dio
tan justa amistad hicimos,
y yo me siento obligada
de suerte, mi Dorotea,
que no habrá amiga que sea
más de Marcela estimada.
Anarda piensa que yo
no sé cómo quiere a Fabio.
Pues della nació mi agravio,
que a la Condesa contó
los amores de Teodoro.
DOROTEA: Teodoro está aquí.
MARCELA: ¡Mi bien!
TEODORO: Marcela, el paso detén.
MARCELA: ¿Cómo, mi bien, si te adoro,
cuando a mis ojos te ofreces?
TEODORO: Mira lo que haces y dices,
que en palacio los tapices
han hablado algunas veces.
¿De qué piensas que nació
hacer figuras en ellos?
De avisar que detrás dellos
siempre algún vivo escuchó.
Si un mudo, viendo matar
a un Rey, su padre, dio voces,
figuras que no conoces
pintadas sabrán hablar.
MARCELA: ¿Has leído mi papel?
TEODORO: Sin leerle le he rasgado,
que estoy tan escarmentado,
que rasgué mi amor con él.
MARCELA: ¿Son los pedazos aquestos?
TEODORO: Sí, Marcela.
MARCELA: ¿Y ya mi amor
has rasgado?
TEODORO: ¿No es mejor
que vernos por puntos puestos
en peligros tan estraños?
Si tú de mi intento estás,
no tratemos desto más
para escusar tantos daños.
MARCELA: ¿Qué dices?
TEODORO: Que estoy dispuesto
a no darle más enojos
a la Condesa.
MARCELA: En los ojos
tuve muchas veces puesto
el temor desta verdad.
TEODORO: Marcela, queda con Dios;
aquí acaba de los dos
el amor, no el amistad.
DOROTEA: ¿Tú dices eso, Teodoro,
a Marcela?
TEODORO: Yo lo digo,
que soy de quietud amigo,
y de guardar el decoro
a la casa que me ha dado
el ser que tengo.
MARCELA: Oye, advierte.
TEODORO: Déjame.
MARCELA: ¿De aquesta suerte
me tratas?
TEODORO: ¡Qué necio enfado!