Лопе де Вега – El perro del hortelano / Собака на сене (страница 24)
que dio la ocasión se entiende
del daño que os ha venido,
sed en buen hora atrevido,
que aunque los dos nos perdamos,
esta disculpa llevamos:
que vós os perdéis por mí
y que yo tras vós me fui
sin saber adónde vamos.
Id en buen hora, aunque os den
mil muertes por atrevido,
que no se llama perdido
el que se pierde tan bien.
Como otros dan parabién
de lo que hallan, estoy tal
que de perdición igual
os le doy, porque es perderse
también, que puede tenerse
envidia del mismo mal.
TRISTÁN: Si en tantas lamentaciones
cabe un papel de Marcela,
que contigo se consuela
de sus pasadas prisiones,
bien te le daré sin porte,
porque a quien no ha menester
nadie le procura ver
a la usanza de la corte.
Cuando está en alto lugar
un hombre (¡y qué bien lo imitas!),
¡qué le vienen de visitas
a molestar y a enfadar!
pero si mudó de estado,
como es la Fortuna incierta,
todos huyen de su puerta
como si fuese apestado.
¿Parécete que lavemos
en vinagre este papel?
TEODORO: Contigo, necio, y con él
entrambas cosas tenemos.
Muestra, que vendrá lavado
si en tus manos ha venido.
“A Teodoro, mi marido.”
¿Marido? ¡Qué necio enfado!
¡Qué necia cosa!
TRISTÁN: Es muy necia.
TEODORO: Pregúntale a mi ventura
si, subida a tanta altura,
esas mariposas precia.
TRISTÁN: Léele, por vida mía,
aunque ya estés tan divino,
que no se desprecia el vino
de los mosquitos que cría,
que yo sé cuando Marcela,
que llamas ya mariposa,
era águila caudalosa.
TEODORO: El pensamiento que vuela
a los mismos cercos de oro
del sol tan baja la mira,
que aun de que la vee se admira.
TRISTÁN: Hablas con justo decoro.
Mas ¿qué haremos del papel?
TEODORO: Esto.
TRISTÁN: ¿Rasgástele?
TEODORO: Sí.