18+
реклама
18+
Бургер менюБургер меню

Лопе де Вега – El perro del hortelano / Собака на сене (страница 20)

18

de amores de un hombre humilde,

porque si en quererle piensa,

ofende su autoridad,

y si de quererle deja,

pierde el jüicio de celos,

que el hombre, que no sospecha

tanto amor, anda cobarde,

aunque es discreto con ella.

TEODORO: ¿Yo, señora, sé de amor?

No sé, por Dios, cómo pueda

aconsejarte.

DIANA: ¿No quieres,

como dices, a Marcela?

¿No le has dicho esos requiebros?

Tuvieran lengua las puertas,

que ellas dijeran.

TEODORO: No hay cosa

que decir las puertas puedan.

DIANA: Ea, que ya te sonrojas,

y lo que niega la lengua

confiesas con las colores.

TEODORO: Si ella te lo ha dicho, es necia;

una mano le tomé,

y no me quedé con ella,

que luego se la volví.

¡No sé yo de qué se queja!

DIANA: Sí, pero hay manos que son

como la paz de la Iglesia,

que siempre vuelven besadas.

TEODORO: Es necísima Marcela.

Es verdad que me atreví,

pero con mucha vergüenza,

a que templase la boca

con nieve y con azucenas.

DIANA: ¿Con azucenas y nieve?

Huelgo de saber que tiempla

ese emplasto el corazón.

Ahora bien, ¿qué me aconsejas?

TEODORO: Que si esa dama que dices

hombre tan bajo desea,

y de quererle resulta

a su honor tanta bajeza,

haga que con un engaño,

sin que la conozca, pueda

gozarle.

DIANA: Queda el peligro

de presumir que lo entienda.

¿No será mejor matarle?

TEODORO: De Marco Aurelio se cuenta

que dio a su mujer Faustina,

para quitarle la pena,

sangre de un esgrimidor,

pero estas romanas pruebas

son buenas entre gentiles.

DIANA: Bien dices, que no hay Lucrecias,

ni Torcatos ni Virginios

en esta edad, y en aquella

hubo Faustinas, Teodoro,

Mesalinas y Popeas.

Escríbeme algún papel

que a este propósito sea,

y queda con Dios. ¡Ay, Dios!

(Caiga.)

¡Caí! ¿Qué me miras? ¡Llega!

¡Dame la mano!