Лопе де Вега – El perro del hortelano / Собака на сене (страница 16)
si se puede perder más.
TEODORO: Fuese. ¿Quién pensó jamás
de mujer tan noble y cuerda
este arrojarse tan presto
a dar su amor a entender?
Pero también puede ser
que yo me engañase en esto.
Mas no me ha dicho jamás,
ni a lo menos se me acuerda:
“Pues ¿qué importa que se pierda,
si se puede perder más?”
Perder más… Bien puede ser
por la mujer que decía…
Mas todo es bachillería,
y ella es la misma mujer.
Aunque no, que la Condesa
es tan discreta y tan varia
que es la cosa más contraria
de la ambición que profesa.
Sírvenla Príncipes hoy
en Nápoles. ¿Qué no puedo
ser su esclavo? Tengo miedo,
que en grande peligro estoy.
Ella sabe que a Marcela
sirvo, pues aquí ha fundado
el engaño y me ha burlado.
Pero en vano se recela
mi temor, porque jamás
burlando salen colores.
¿Y el decir con mil temores
que se puede perder más?
¿Qué rosa al llorar la Aurora
hizo de las hojas ojos,
abriendo los labios rojos
con risa a ver cómo llora,
como ella los puso en mí,
bañada en púrpura y grana,
o qué pálida manzana
se esmaltó de carmesí?
Lo que veo y lo que escucho,
yo lo juzgo, o estoy loco,
para ser de veras poco,
y para de burlas mucho.
Mas teneos, pensamiento,
que os vais ya tras la grandeza,
aunque si digo belleza,
bien sabéis vós que no miento,
que es bellísima Dïana,
y es discreción sin igual.
MARCELA: ¿Puedo hablarte?
TEODORO: Ocasión tal
mil imposibles allana,
que por ti, Marcela mía,
la muerte me es agradable.
MARCELA: Como yo te vea y hable,
dos mil vidas perdería.
Estuve esperando el día
como el pajarillo solo,
y, cuando vi que en el polo
que Apolo más presto dora,
le despertaba la Aurora,
dije: “Yo veré mi Apolo.”
Grandes cosas han pasado,