Лопе де Вега – El perro del hortelano / Собака на сене (страница 10)
DIANA: Escucha.
TEODORO: A tu hechura manda.
TRISTÁN:
Si en averiguarlo anda,
de casa volamos tres.
DIANA: Hame dicho cierta amiga,
que desconfía de sí,
que el papel que traigo aquí
le escriba. A hacerlo me obliga
la amistad, aunque yo ignoro,
Teodoro, cosas de amor,
y que le escribas mejor
vengo a decirte, Teodoro.
Toma y lee.
TEODORO: Si aquí,
señora, has puesto la mano,
igualarle fuera en vano,
y fuera soberbia en mí.
Sin verle, pedirte quiero
que a esa señora le envíes.
DIANA: Léele.
TEODORO: Que desconfíes
me espanto. Aprender espero
estilo, que yo no sé,
que jamás traté de amor.
DIANA: ¿Jamás, jamás?
TEODORO: Con temor
de mis defetos no amé,
que soy muy desconfïado.
DIANA: Y se puede conocer
de que no te dejas ver,
pues que te vas rebozado.
TEODORO: ¿Yo, señora? ¿Cuándo o cómo?
DIANA: Dijéronme que salió
anoche acaso, y te vio
rebozado el mayordomo.
TEODORO: Andaríamos burlando
Fabio y yo, como solemos,
que mil burlas nos hacemos.
DIANA: Lee, lee.
TEODORO: Estoy pensando
que tengo algún envidioso.
DIANA: Celoso podría ser.
Lee, lee.
TEODORO: Quiero ver
ese ingenio milagroso.
“Amar por ver amar envidia ha sido,
y primero que amar estar celosa
es invención de amor maravillosa
y que por imposible se ha tenido.
De los celos mi amor ha procedido
por pesarme que, siendo más
hermosa,
no fuese en ser amada tan dichosa
que hubiese lo que envidio merecido.
Estoy sin ocasión desconfïada,
celosa sin amor, aunque sintiendo,
debo de amar, pues quiero ser amada.
Ni me dejo forzar, ni me defiendo;
darme quiero a entender sin decir
nada:
entiéndame quien puede; yo me
entiendo.”
DIANA: ¿Qué dices?