Лопе де Вега – El perro del hortelano / Собака на сене (страница 29)
la castidad de Lucrecia,
y quien a tantos desprecia…
DIANA: Ya me canso de escucharte.
ANARDA: ¿Con quién se piensa casar?
¿No puede el Marqués Ricardo,
por generoso y gallardo,
si no exceder, igualar
al más poderoso y rico?
¿Y la más noble mujer
también no lo puede ser
de tu primo Federico?
¿Por qué los has despedido
con tan estraño desprecio?
DIANA: Porque uno es loco, otro necio,
y tú, en no haberme entendido,
más, Anarda, que los dos.
No los quiero porque quiero,
y quiero porque no espero
remedio.
ANARDA: ¡Válame Dios!
¿Tú quieres?
DIANA: ¿No soy mujer?
ANARDA: Sí, pero imagen de yelo,
donde el mismo sol del cielo
podrá tocar y no arder.
DIANA: Pues esos yelos, Anarda,
dieron todos a los pies
de un hombre humilde.
ANARDA: ¿Quién es?
DIANA: La vergüenza me acobarda,
que de mi propio valor
tengo; no diré su nombre.
Basta que sepas que es hombre
que puede infamar mi honor.
ANARDA: Si Pasife quiso un toro,
Semíramis un caballo,
y otras los monstros que callo
por no infamar su decoro,
¿qué ofensa te puede hacer
querer hombre, sea quien fuere?
DIANA: Quien quiere puede, si quiere,
como quiso, aborrecer.
Esto es lo mejor: yo quiero
no querer.
ANARDA: ¿Podrás?
DIANA: Podré,
que si cuando quise amé,
no amar en queriendo espero.
¿Quién canta?
ANARDA: Fabio con Clara.
DIANA: Ojalá que me diviertan.
ANARDA: Música y amor conciertan
bien; en la canción repara.
[VOCES]:
¡Oh quién pudiera hacer, oh quién
hiciese,
que en no queriendo amar
aborreciese!
¡Oh quién pudiera hacer, oh quién
hiciera,
que en no queriendo amor
aborreciera!
ANARDA: ¿Qué te dice la canción?
¿No ves que te contradice?